Jueves, Agosto 24

Monseñor Ignacio Rafael Arias Blanco – II Obispo (1939-1952).

Luego de la muerte de Mons. Sanmiguel, el Pbro. José Primitivo Galavíz es designado Vicario Capitular: actuó entre 1937 y 1ro de noviembre de 1939 cuando Mons. Rafael Arias Blanco fue nombrado II Obispo de la Diócesis de San Cristóbal.

Mons. Arias Blanco nació el 18 de febrero de 1906 en la Guaira fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1928. Elegido y consagrado obispo en 1937, fue designado obispo titular de Attalea y auxiliar de Cumaná. Pio XII lo promovió como Obispo de San Cristóbal en noviembre de 1939 posesión de su sede episcopal el 21 de febrero de 1940. Le correspondió ejercer su ministerio luego de la dictadura gomencista.

Desde su llegada a las tierras tachirenses, supo integrarse como pastor para la guía de su grey. En sus doce años de ministerio episcopal en el Táchira visito por cuatro veces el territorio de la Diócesis. Fundo nuevas parroquias entre ellas, la María Auxiliadora en Cordero, Nuestra Señora del Carmen en de Pregonero, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de Coromoto en San Cristóbal, y Nuestra Señora del Carmen en Estación Táchira (actualmente San Félix). A la vez promovió la llegada de nuevas congragaciones a la Diócesis: las Hermanas de los Ancianos Desamparados, Siervas del Santísimo Sacramento, Hermanitas de los Pobres de Maiquetía.

El II Obispo no dudo en prestarle atención al presbiterio: continuo la obra del seminario iniciada por si predecesor; para ello abrió el seminario Mayor cuando se cumplía los 25 años de la fundación del seminario Menor, y culmino la primera sede del Seminario Diocesano Santo Tomas de Aquino. Al finalizar su ministerio episcopal en San Cristóbal, el seminario contaba con un centenar de alumnos. Envió a varios seminaristas a estudiar fuera del país para su adecuada preparación en beneficio de la Diócesis. Fue padre, amigo y compañero, tanto de sacerdotes, al cual asistieron los miembros del episcopado Nacional.

Durante su ministerio episcopal en esta Diócesis promovió la catequesis. Su recordado y afamado “Catecismo de la Doctrina Cristiana”, que tanto bien le hizo a toda Venezuela, vio sus primeras luces en esta Diócesis de San Cristóbal. En 1943, bajo su guía, se realizo el Primer Congreso Catequístico Diocesano. A esta preocupación añadió su dedicación al Diario Católico, y la creación de la Hoja Dominical “Luces” y de la revista “Vinculo”. Durante su ministerio episcopal, tuvo lugar el Primer Congreso Eucarístico San Cristóbal (1946).

En estos años se promovió ardientemente la propagación y defensa de la fe. Su herencia, en continuidad con la del Primer Obispo, fue rica en obras sobre todo reafirmando la conciencia eclesial en la Diócesis que ya se había abierto camino en las sendas de la historia. Fue trasladado a Caracas en 1952, como coadjutor del Arzobispo Lucas Guillermo Castillo. En 1955, luego de la muerte del Arzobispo se convierte en el pastor de la sede metropolitana de Caracas hasta su trágica muerte en 1959. Sus restos reposan en la Catedral de Caracas.

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