viernes, diciembre 15

Monseñor Alejandro Fernández Feo – III Obispo (1952-1984).

Nació en caracas el 6 de noviembre de 1908. Fue elegido tercer obispo de San Cristóbal por el Papa Pio XII en abril de 1952 y consagrado el 24 de agosto. El 28 de septiembre del mismo año tomo posesión de la Diócesis. Se destaco por ser un pastor de gran dinamismo, dedico animar la vida eclesial y la misión evangelizadora en su iglesia local. Se identifico con la tierra tachirense, con sus habitantes y comunidades y supo dar lo mejor de sí en beneficio del pueblo de Dios.

Desde el inicio de su ministerio pastoral se dedico a recorrer las comunidades de la Diócesis. Sus visitas pastorales fueron un medio para fortalecer la vida eclesial que le permitió conocer las necesidades pastorales, y así dar respuesta a los retos que se le iban presentando a la Evangelización. De igual modo, promovió la construcción de templos y casas parroquiales, así como brindo un especial impulso al apostolado seglar en sus diversas manifestaciones. Motivado por su preocupación por el desarrollo integral de la región, promovió obras de carácter social y la fundación San Rafael del Piñal, capital del actual municipio que lleva su nombre. Se gano la amistad de todo el pueblo tachirense. Mostro una preocupación particular por los sacerdotes y su formación integral.

Para apoyar la tarea evangelizadora invito a varias congragaciones religiosas a incorporarse al trabajo pastoral diocesano. Durante su ministerio episcopal llegaron las congragaciones de vida contemplativa: Hermanas Carmelitas Descalzas y Hermanas Redentoristas, también llegaron las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret, las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón, las Hermanas Misioneras Parroquiales. Fortaleció la devoción mariana y realizo la coronación canoníca de la imagen de Nuestra Señora de la Consolación, en acto de gran solemnidad presidio por el Emmo. Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas, el 15 de agosto de 1965. Además organizo un Congreso Mariano y un Congreso Eucarístico Diocesano.

Mons. Alejandro Fernández Feo participo en el Concilio Ecuménico Vaticano II y promovió en la Diócesis la aplicación de las enseñanzas y directrices del mismo, sobre todo en el orden litúrgico y pastoral. Se preocupo por dotar la ¨Diócesis con una nueva identificación para el Palacio Episcopal, de una mejor sede para el Diario Católico y la remodelación tanto de la Catedral como del Santuario de Táriba en honor a Nuestra Señora de la Consolación. Durante su ministerio episcopal, se elevo el rango de Basílicas Menores, los templos de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba y el del Santo Cristo de la Grita. Adquirió la Radio Junín, especial complemento para la tarea periodística y comunicacional del Diario Católico, y así poder difundir el mensaje evangelizador.

Una de las obras más importantes fue la edificación de la nueva sede del Seminario Diocesano Santo Tomas de Aquino, modelo de casa de formación para el país y el continente americano. Fue continuador de la obra de sus predecesores. Impulso la pastoral vocacional. Para darle más categoría académica a la formación de los futuros sacerdotes, creo el “Instituto Eclesiástico Santo Tomas de Aquino”. En él, de recibir una adecuada formación académica, los futuros sacerdotes podían conseguir los títulos universitarios de licenciatura en filosofía y teología debidamente reconocidos por el Ministerio de Educación.

Preocupado por la educación y la cultura en el Estado Táchira, consigue que la universidad Católica Andrés Bello funde en 1962 una extensión en San Cristóbal. Esta, la Universidad Católica Andrés Bello, Extensión Táchira (UCATBET), encomendada a la compañía de Jesús comienza a funcionar en el edificio del antiguo seminario. Así se abrieron las puertas a la educación superior en nuestra región. Años después con su motivación e interés y bajo la dirección del Jesuita José del Rey Fajardo, la UCATBET se independiza y se funda la Universidad Católica del Táchira (UCAT) bastión de la educación y faro iluminador del saber para el Táchira y Venezuela. Sus egresados constituyen una inmensa legión de profesionales que se dedican al servicio de la sociedad venezolana.

Atento a lo indicado por el Código de Derecho Canónico, al cumplir la edad de 75 años, presento su renuncia al Santo Padre. Desde febrero de 1984 hasta su muerte, el 17 de septiembre de 1988, en su calidad de obispo emérito, colaboro con el nuevo obispo de la diócesis, quien incluso había sido un vicario general años atrás. Sus restos reposan en la catedral de San Cristóbal.

 

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